España es el segundo país que más turistas recibe anualmente, solo por detrás de Francia, con 81,2 millones en el año 2018. Observando los datos de la última década, podemos ver cómo el sector se ha convertido en una industria de gran peso, estable y resistente a las crisis.

Todos estos datos positivos tienen, sin embargo, su lado negativo, puesto que con ello ha aumentado la contaminación de las reservas naturales, la población local se ha desplazado ante la llegada de visitantes, las principales calles de las ciudades están sufriendo erosiones e incluso el hacinamiento hostelero ha aumentado de forma significativa.

En la actualidad el impacto del turismo en el medio ambiente es significativo. De acuerdo con un estudio publicado por AEPT, La Asociación de Empresas y Profesionales de Turismo de España, el turismo representa el 5% de las emisiones globales, aproximadamente, el 4% son generadas por el transporte (el 40% de los viajes aéreos y el 32% de los viajes en automóvil) y casi el 1% del sector de alojamiento.

El turismo sostenible es una vía hacia la gestión de los recursos turísticos respetando al mismo tiempo la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas que sostienen la vida. El uso del coche eléctrico como forma de desplazamiento, nos ayudará a alcanzar apoyando la acción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) de Naciones Unidas en un contexto turístico, mitigando las emisiones de CO2.

Podemos dividir los beneficios del turismo sostenible en cuatro grupos: ambientales, económicos, sociales y culturales. En primer lugar produce un mínimo impacto ambiental, haciendo un uso óptimo de los recursos. A su vez, genera empleo local, tanto directa como indirectamente, en concreto, por cada empleo directo generado, se producen tres indirectos. También destina parte de los beneficios a la construcción de obras de interés comunitario como escuelas, centros médicos, instalaciones deportivas, centros culturales, etc. Y por último se respeta la autenticidad sociocultural de las comunidades locales conservando sus activos culturales y arquitectónicos, así como sus valores tradicionales.

España ofrece el 50% de la oferta de destinos turísticos ecológicos de Europa, según datos de Voyageprive.com. Esta alta cifra puede explicarse, por la amplísima cantidad de espacios naturales protegidos que encontramos en prácticamente todas las comunidades autónomas. No podemos concluir sin resaltar que el eco-turismo y el turismo sostenible en España es una realidad innegable, una tendencia social y económica que debe de convertirse en el referente del sector turístico nacional.